La escena principal del Bhagavad Gītā ocurre justo antes del inicio de una gran guerra entre dos ramas de una misma familia real: los Pāṇḍavas y los Kauravas.
Los Pāṇḍavas representan, en términos generales, el lado que busca restaurar el dharma, el orden justo y moral. Los Kauravas, por otro lado, representan la ambición, la corrupción y el abuso del poder. Sin embargo, la historia no es simplemente una lucha entre “buenos y malos”; también presenta conflictos familiares, dilemas morales, deberes sociales y consecuencias kármicas.
En medio del campo de batalla, Arjuna, uno de los grandes guerreros Pāṇḍavas, se llena de angustia al ver que tendrá que luchar contra sus propios familiares, maestros, amigos y ancianos respetados. Esta crisis lo lleva a soltar su arco y negarse a pelear. No sabe qué es correcto: cumplir con su deber como guerrero o retirarse para evitar la violencia contra sus seres queridos.
Es en ese momento cuando Kṛṣṇa, quien actúa como su auriga, guía y amigo, comienza a instruirlo espiritualmente. Esa enseñanza es el Bhagavad Gītā.