Cariño, ¿recuerdas la historia de la araña que quería abandonar su telaraña? Insatisfecha con solo mirar el cielo, deseaba ser libre de sus redes. Al ver esto, una crisálida longeva, tan sabia como vieja, le dijo a la Araña... ... que diera 3.000 vueltas a su telaraña. Si nada cambiaba, otras 3.000 vueltas. Y otro tanto si seguía igual. Vuelta tras vuelta, la esperanzada araña recorrió su red más veces de las que pudo contar, pero incluso tras miles de repeticiones... solo veía la misma vieja red. La araña, llena de desesperación, fue a confrontar a la crisálida, que ya se había metamorfoseado en mariposa. "He dado vueltas a mi red incontables veces", dijo. "¿Por qué nada ha cambiado?". Volando hacia la distancia, la mariposa respondió: "Resígnate al hecho de que estás atada para siempre a la red, y cierra tu corazón al hermoso cielo hasta que deje de provocarte sentimientos. Esa es la única forma de ser verdaderamente libre de la red". Hija mía, terminarás perdiéndolo todo si te dejas encadenar por lo que te provoca estos sentimientos: felicidad, ira, tristeza, alegría... Porque una vez que los pruebas, aprenderás la verdad de que vivir es sufrir. Por eso debo permanecer en la Casa de las Arañas.