No ha sido

sunnymeadow-33 OP

No ha sido

No ha sido mi semana en este fardo,
cada día estoy más desolada,
sin luz en la mirada quebrantada,
un refugio marchito que no guardo
Entre el sueño y la nada me acobardo,
apurada entre cumplir con la rutina
o sucumbir al peso que confina,
sin ganas de dejar la cama fría,
mientras la sombra de la pena mía
despacio en la penumbra me domina

No fue mi mes de tregua ni de suerte,
luchando por pelear con mi cansancio,
buscando el bienestar en el espacio
de un alma que la duda vuelve fuerte
Creyendo que egoísmo era quererme
por vez primera en vida,
tratar de ver por mí, pero la herida
se abrió de nuevo en la batalla vana;
no hubo alivio ni paz por la mañana,
solo la fe por siempre desmedida

No ha sido mi año, fue un tormento vano,
cambiando de estado entre ansiedad y espanto,
estrés y pánico borrando el canto,
sin un timón ni guía en la mano
No supe cómo controlar lo humano
de mis propias emociones sin medida,
o reprimirlas en la faz callada
o expulsarlas de golpe cansada,
sin saber cómo dar por concluida
la huella de gente agresiva y malhumorada

No fue mi vida, este sendero
de ir de un lugar a otro sin destino,
perdida en el trayecto del camino,
buscando un verdadero y fiel abrigo
Sin saber a qué sitio llamar hogar,
a quién recurrir si todo es quebranto,
luchando noche a noche contra el llanto,
buscando una razón para seguir,
mientras el alma se rehúsa a ir
al fondo donde cae mi desencanto

Aceptando los gritos, los maltratos,
doblegando la voz ante el castigo,
la soledad se convirtió en testigo
de mis oscuros y dolorosos tratos
Quedaron atrapados mis retratos
en la memoria de lo que no fue,
gasté la fuerza, consumí la fe
peleando sin descanso cada día,
para entender que la esperanza mía
en la penumbra eterna se fue

sunnymeadow-33 OP

El tiempo pasa y el dolor no cede,
las grietas de mi ser siguen abiertas,
se han cerrado de golpe las puertas
y no hay milagro alguno que me quede
Acepto que mi voz ya no puede
alzar el vuelo hacia ningún mañana,
el peso del ayer me desengaña,
y en este pozo de silencio y frío,
me rindo ante el vacío tan sombrío
donde la luz jamás entra en mi ventana

Así me quedo, en la penumbra hundiéndome,
sin casa, sin hogar y sin destino,
la noche se adueñó de mi camino
y el alma entre la sombra va perdiéndose
El último suspiro va rindiéndose
ante el abuso, el miedo y la tormenta;
nadie vendrá a salvarme en esta afrenta,
no hay final feliz para mi historia,
solo la triste y desolada memoria
de una vida que jamás fue tomada en cuenta